19 de Marzo, 2019

El impacto de la exclusión de la mujer del sistema financiero

La inclusión financiera es un paso necesario en el camino hacia la igualdad de los géneros.

A pesar de que hoy el acceso al sistema financiero se ha democratizado al punto en que el número de personas con cuentas bancarias es el mayor en la historia, para las mujeres aún existe una barrera real y difícil de quebrantar cuando viene a las finanzas personales.


Así lo indican las más recientes divulgadas por el Banco Mundial, que revelan que en América Latina y el Caribe solo el 49% de las mujeres tiene cuenta bancaria, el 11% tiene ahorros y el 10% dispone de un crédito, lo que equivale a 9 puntos porcentuales por debajo de los hombres, 2 puntos por encima de la media mundial.


Si bien existen casos de éxito, en los que se ha conseguido efectivamente reducir la brecha al punto de la igualdad, como en Bolivia, en países como Bangladesh, Perú, Pakistán, Mozambique y Turquía, la brecha alcanza porcentajes de hasta dos cifras.


¿Por qué existe esta brecha en la inclusión financiera?


Se estima que en la actualidad una media de 980 millones de mujeres no tiene independencia financiera. Esta situación, según indica el Banco de Desarrollo de América Latina (CAF), se debe principalmente a 3 factores:

  • falta de educación financiera
  • falta de acceso a fuentes de empleo
  • falta de acceso a productos y servicios financieros adaptados a sus necesidades


Estos factores están presentes en la mayoría de los países de la región y fomentan una falta de confianza de las mujeres en entidades financieras, un aumento del miedo a endeudarse, un menor desarrollo productivo y en última instancia, la autoexclusión.

La realidad financiera de la mujer está estrechamente vinculada a los demás ámbitos de su vida y al contexto laboral y sociocultural en el cual está inmersa. Según indica un reciente estudio de la CEPAL (2017):


  • 1 de cada 3 mujeres no percibe ingresos
  • 1 de cada 4 tiene ingresos menores al salario mínimo
  • 8 de cada 10 trabaja en sectores de baja productividad a pesar de tener un mayor nivel educativo
  • El salario de las mujeres equivale al 83,9% del salario que perciben los hombres en la misma posición.

El impacto de la exclusión de la mujer del sistema financiero


Alejar a la mujer del sistema financiero impacta directamente el crecimiento de entidades financieras. Las mujeres representan el 50% de la población mundial y si ellas no son capaces de acceder a productos financieros o no confían en las entidades financieras que los proveen, su aporte al sistema financiero se reduce exponencialmente.


Este colectivo tiene un increíble potencial y supone una gran oportunidad de mercado en la región, una que no ha sido explotada, pero a la que es posible acceder. Una de las formas más eficientes para reducir la brecha digital, que hasta la fecha se ha mantenido estable, es a través de la banca electrónica.


En términos generales, las cuentas bancarias ayudan a reducir la pobre y aumentar la prosperidad. Las cuentas en los bancos reducen el riesgo de robo en la calle, fomenta el ahorro y permite realizar transacciones más económicas y seguras. Por el simple hecho de tener una cuenta, el acceso a otros productos financieros como créditos o seguros es más sencillo.


Además, la banca electrónica les permite invertir y potenciar su estabilidad económica, empoderándolas a tomar sus propias decisiones, a manejar su propio dinero y a fortalecer sus conocimientos en materia financiera. Cuando viene al historial crediticio, el fintech permite a los bancos contar con datos alternativos para determinar la capacidad crediticia de las mujeres y así proporcionarles créditos.


Además, la banca electrónica permite que aquellas mujeres que por su religión o cultura prefieren no desplazarse a una entidad financiera, puedan realizar transacciones desde la comodidad de su hogar, gestionando las cuentas de la familia de forma remota.


El fintech, junto a la personalización de productos y servicios a las necesidades de las mujeres, contribuyen a fomentar una mayor equidad entre los géneros, potenciando la independencia financiera de las mujeres y captando un mercado que hasta el momento ha sido ignorado.



Volver
al principio